Cultura

Posturas del lenguaje incluyente: ¿A favor o en contra?

El lenguaje incluyente es un tema que se ha vuelto muy controversial debido al debate entre las personas que están a favor o en contra y también sobre el papel que toman las instituciones, pues se afirma que más que un cambio en el lenguaje, es un paso para el reconocimiento de las identidades no binarias. Pero, ¿es esto verdad?

Para entrar en materia, es importante aclarar que el lenguaje incluyente es definido como una manera de reconocer a las identidades no binarias. Para la lingüista egresada de la UNAM, Abril Torres Sánchez, el lenguaje incluyente es hacer referencia a las estrategias discursivas y lingüísticas cuyo propósito es visibilizar a un segmento de la población que ha sido y es sistemáticamente vulnerada y violentada.

Además, puntualiza que, aunque no es la única manera de solucionar ese tipo de violencia, sí es una medida que encamina al reconocimiento de los derechos de todas las personas.

Según el sociolingüista, Ben Papadopaulos, el lenguaje incluyente o “español no binario”, como él lo denomina, es una alternativa utilizada primeramente por personas no binarias y trans para referirse a sí mismas y a otras que se identifiquen de igual manera, además también es considerado una manera de resolver el problema de no poder expresar la neutralidad en la lengua.

En tanto a este tema, la Real Academia Española (RAE), no ha reconocido el uso oficial de este tipo de lenguaje, pues considera que el uso del “@” o de las letras “e” y “x” como marcas de género inclusivo es ajeno a la estructura del español, además de innecesario, pues se destaca que el masculino gramatical ya cumple con la función de ser “neutro y generalizable”.

Sin embargo, en 2020, dicha academia incluyó el pronombre “elle” en su Observatorio de palabras, el cual da información sobre palabras y expresiones que no aparecen en el diccionario, sin necesariamente “aprobar” su uso.

¿Desdoblamiento del lenguaje? ¿Androcentrismo?

Ante la necesidad de definir qué es el lenguaje incluyente, han surgido términos que suelen ser usados como alternativas y uno que otro se ha definido como la principal problemática del español como lengua. Por ejemplo, tenemos el caso del androcentrismo.

El androcentrismo es definido como la visión del mundo tomando al hombre como el centro de todo. Lo que trae como consecuencia que la concepción que se tiene de la realidad parta de la mirada masculina y sea considerada como única, posible y universal, dejando fuera la construcción y puntos de vista de mujeres e identidades ajenas al binarismo de género.

Es justo por el anterior punto que, el español llevado a un lenguaje genérico masculino no es viable nombrarlo como neutro, pues claramente tiene un sesgo que no solo resulta ser anticuado, sino también machista.

En tanto al desdoblamiento del lenguaje, más que una alternativa, es una extensión del lenguaje incluyente pues, es definido como hacer el uso masculino, femenino y neutro de una sola palabra en una misma ocasión, ya que así se valida y nombra la existencia de todas las personas sin restar o sumar importancia a alguna.

Para la investigadora, Fausta Gantús, el desdoblamiento del lenguaje no debe ser visto como una frivolidad o algo que permita “sumarse a una moda”, sino más bien como la necesidad de hacer visible la presencia de las mujeres y personas no binarias, que al usar únicamente el masculino (mal llamado) genérico, quedan excluidas de la historia.

Por otra parte, sugiere usar lenguaje sin inflexión de género, es decir, recurrir a palabras invariables que aluden al conjunto al que hacen referencia. Por ejemplo: ciudadanía, comunidad, persona, población, etc.

Papel de las instituciones

El papel de las instituciones es fundamental para el reconocimiento legal de las identidades no binarias y para impartir las debidas funciones de cada una de ellas con perspectiva de género.

En nuestro país se han implementado diversas medidas para asegurar el respeto a la identidad de todas las personas. Uno de los ejemplos más destacables es que el Instituto Nacional Electoral (INE), aprobó por mayoría de votos, determinar como viable la incorporación de la letra “X” en la Credencial para Votar, teniendo como consecuencia el reconocimiento de personas no binarias, esto en acatamiento a sentencias de la Sala Regional Monterrey del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Se habla de este paso como un avance para garantizar que las personas no binarias tengan acceso a sus derechos, la igualdad de trato y sobre todo al reconocimiento de su existencia.

Otro ejemplo del uso del lenguaje incluyente y no sexista, es la guía que lleva el mismo nombre, que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en el cual establece la importancia del uso correcto del lenguaje, pues de ser usado de manera discriminatoria cuando se basa en prejuicios y estereotipos, atenta contra el derecho al derecho a la igualdad y no discriminación.

De ahí que se destaque el uso del lenguaje inclusivo no sólo como una vía para desmantelar desigualdades en el poder, sino también en una obligación de las personas impartidoras de justicia en el país, para juzgar con perspectiva de género.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *