Café La Habana: A un café de la revolución
El café La Habana abrió sus puertas en 1952 es un reconocido café de Ciudad de México, ubicado en el número 62 de la calle Morelos, hace esquina con la Avenida Bucareli. Está situado en la colonia Juárez, delegación Cuauhtémoc, en el centro de la ciudad.
En este café se planeó el asalto al Cuartel Moncada que marcó el inicio de la Revolución Cubana (con el Che Guevara y Castro como protagonistas), y también surgió el movimiento infrarrealista en la poesía mexicana, y se escribieron muchas páginas de Cien años de soledad, y fue, de algún modo, el “cuartel general” de los republicanos españoles exiliados, y muchos, pero muchos acontecimientos más, que abonaron de cierta manera al devenir del siglo XX.
Se puede considerar al café La Habana como el lugar predilecto de reunión de disidentes, revolucionarios, iconoclastas, humanistas, intelectuales y artistas que reinventaban el mundo, que cuestionaban el status quo, donde se fraguaban los movimientos políticos, sociales y artísticos del futuro. Creando incluso comparaciones con el “Chat noir” de París, o “Els 4 Gats” de Barcelona.
Visitantes Famosos del Café La Habana
Entre los tonos sepia, el mobiliario antiguo, y las enormes fotografías de época de La Habana que cuelgan de las paredes del café, uno puede imaginarse perfectamente a los personajes ilustres que aquí reflexionaron y discurrieron sobre el devenir de sus vidas, de su creación, y de sus naciones.
- Fidel Castro en la barra discutiendo con el Che Guevara sobre los detalles del asalto al Cuartel Moncada
- Gabriel García Marqués, cerca del reloj antiguo que se levanta arriba de la barra, terminando sus Cien años de soledad
- Octavio Paz terminando su Libetad bajo palabra
- El chileno Roberto Bolaño y sus colegas mexicanos Mario Santiago Papasquiaro y José Vicente Anaya en la mesa del rincón fundando el movimiento poético del infrarealismo; es decir, dinamitando la cultura oficial, al margen de los convencionalismos sociales
- Elena Poniatowska con sus colegas periodistas en su trinchera, siempre bien parapetados, y por supuesto, comprometidos con su tiempo
Nuestra recomendación
Desde su inauguración hasta ahora conserva sus excelentes cafés y sus platillos tradicionales, muchos de los trabajadores del local llevan más de cincuenta años trabajando y en su memoria llevan guardadas ricas historias del café, de esas que se comparten en la barra, cuando hay poco clientes y el tiempo es de uno.
A La Habana se puede venir a tomar una copa con los amigos, en la barra de preferencia, y los mojitos y margaritas tienen mucho que decir; o a tomar un buen café, y la selección es por supuesto sibarita, el café americano, el expresso, el capuchino, el cubano, el gourmet o el lechero son estupendos, y acompañados de la famosa concha de nata no tienen comparación.
-Citlalli Centeno y Sebastián Trejo