Lo que no sabías de las vacas
Sabemos que muchísimos productos de consumo cotidiano provienen de algunas partes de animales, pero a poco ¿sabías que sus pezuñas son importantísimas en la creación de la espuma contra incendios?
Pues sí, las vacas además de aportarnos nutrientes en nuestra alimentación nos protegen con su keratina.
Esta espuma es diseñada específicamente para apagar el fuego de altas densidades, como el que provoca el combustible de los aviones al quemarse.
Para darte un poco más de contexto, la creó el químico e ingeniero ruso Aleksandr Loran, quien estaba anonadado con la idea de poder controlar el fuego.
Alexandr comenzó a mezclar polvos químicos como el sulfato de aluminio, bicarbonato de sodio y regaliz/saponina para estabilizar las burbujas.
Después el investigador químico Percy Lavon Julian, inventó una versión mejorada a base de un concentrado de proteína líquida hecha de soja y agua. Esta versión no fué del todo aprobada, ya que contamina demasiado con algunos líquidos inflamables.
A principio de los 50`s en Inglaterra se dio a conocer una espuma contra incendios altamente expansiva, creada por el científico británico-alemán Herbert Eisner, con el objetivo de lograr controlar los incendios dentro de las minas de carbón.
Hasta los años 60`s la empresa National Foam creó la espuma de fluoroproteína, donde su químico activo es un surfactante fluorado que incluye una propiedad que rechaza al combustible para evitar que siga contaminando.
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Pero, ¿cómo sucede?
Fíjate, la espuma contra incendios está hecha de una pequeña masa de burbujas que tiene una densidad menor que el agua y la mayoría de los líquidos combustibles. De hecho, la keratina animal ayuda a unir las burbujas de la espuma formando una capa que hace que ésta no se desintegre al impactar con el fuego.
También existen clases de espumas que tienen mucho que ver dependiendo las necesidades del consumidor, por ejemplo:
Clase A
Son aquellos productos creados a mediados de los 80`s para combatir los incendios forestales. Se caracterizan por disminuir la tensión superficial del H2O, permitiendo su mayor penetración y saturación de los combustibles clase A.
Esta clase de espumas tienen concentraciones activas de 0.3% y 0.5% y 1%, que son los porcentajes más efectivos de acuerdo con las recomendaciones de los fabricantes. Estas cifras están relacionadas al tamaño y tipo de incendio, así como al equipo para rociar.
Clase B
Aquí hablamos sobre los líquidos combustibles. En la práctica, la espuma está diseñada para suprimir los gases explosivos derivados de líquidos inflamables.
En este grupo encontramos dos subtipos de agentes, por ejemplo:
Las espumas proteicas
Son aquellas espumas que tienen proteínas naturales, lo que las vuelve biodegradables. Está, aunque se esparza más lento, tiene un mantó espumoso más duradero como:
- Espuma proteica normal.
- Espuma flouroproteica (FP).
- Fluoroproteína formadora de película (FFFP).
- Fluoroproteína resistente al alcohol (AR-FP).
- Fluoroproteína formadora de película resistente al alcohol (AR-FFFP).
Espumas Sintéticas
Por último, pero no menos importante, las espumas sintéticas muestran un patrón de extensión más rápido sobre la superficie de fluidos a base de hidrocarburos. Aunque extinguen las llamas con mayor velocidad, su seguridad post evento suele ser limitada y han probado ser tóxicas para las aguas subterráneas. Es por eso que no se recomienda mucho su consumo.
Ahora que ya sabes cómo las vacas también apoyan en nuestra protección en caso de incendios, cuéntame ¿qué otro dato científico de las vacas conoces?