La migración: Los riesgos para llegar al paraíso
En búsqueda de una nueva vida, sobrevivir o huir de amenazas, esta es la historia de los migrantes, su proceso se convirtió en un tema que concierne mundialmente tanto a políticos como a ciudadanos; mientras que todos tienen una historia diferente, tienen algo en común, dejan su vida atrás en esperanzas de encontrar una mejor, sin importar los riesgos para llegar al paraíso.
Dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), existe el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, quienes son encargados ayudar a las personas desplazadas a encontrar un lugar seguro, brindan asistencia en situaciones de emergencia y se asegura de salvaguardar los derechos humanos.
Actualmente, la migración es un problema de gravedad en México, esto se debe a que el país es el puente entre Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos, que juega un papel importante ante esta problemática, ya que, al ser potencia mundial, es visto como un objetivo clave para una nueva vida de aquellos que desean dejar atrás su región; entonces las personas cruzan toda la república mexicana, como quiera, no es un camino fácil y existen riesgos para llegar al paraíso.

La personas que están migrando tienen que pasar por fronteras llenas de protección, que ahora la Comisión de Asuntos Frontera Sur del Senado permitió algunas acciones para fortalecer la frontera en beneficio a los migrantes, se les garantice condiciones óptimas para proteger a quienes cruzan y darles una estancia de calidad.
Estados Unidos se posiciona mundialmente en primer lugar como destino migratorio para las personas, y con el regreso de Trump a la presidencia en Estados Unidos, las medidas de restricción han aumentado. El 5 de febrero empezó Operación Frontera Norte, en la que se hicieron diversos operativos con la finalidad de prevenir la entrada de armas y drogas a Estados Unidos, esta operación culminó el 3 de marzo, y los resultados fueron mil 052 armas de fuego detenidas y la contención de mil 064 presuntos criminales, énfasis en presuntos.
No se tiene que ser un genio para saber que Trump está en contra de la inmigración de los latinos a su país, no solo por sus múltiples declaraciones durante rallys de campaña y anuncios públicos donde se refiere a las personas migrantes como “aliens”, pero ¿por qué los odian tanto?
Se tiene la idea de que los inmigrantes son delincuentes, o que mínimo se roban los trabajos de los civiles de una nación, aunque no es cierto, las personas migrantes tienden a conseguir los trabajos que nadie quiere hacer, por ejemplo, el 42% de los trabajadores de campo en Estados Unidos son inmigrantes indocumentados, mientras que estadounidenses forman el 32%, dentro del ámbito de limpieza, se cree que al menos el 35% de los trabajadores son inmigrantes, al igual que ellos conforman el 27% de los constructores.
Marian Gabriela, quien trabaja para Casa Refugio, y es migrante, explica que el problema es muchísimo más complejo de lo que se piensa. Cuando una persona migrante llega a un país o decide buscar apoyo en refugios, no solamente es darles un hogar y apoyo legal, también es guiarlos para que se puedan integrar a la sociedad, acompañarlos en los desafíos que conlleva adaptarse a un nuevo país y brindarles ayuda psicológica, pues son personas que tuvieron que dejar toda su vida atrás para construir una nueva en el extranjero.
Casa Refugio trabaja con la Comisión Mexicana de Ayuda para los Refugiados, que reconoce la condición de refugiado de una persona, este reconocimiento les otorga a las personas la residencia permanente, el problema aquí es que a las personas se les asignan las mismas responsabilidades que a un ciudadano mexicano, pero solamente se le dan los derechos humanos básicos para que puedan llevar un ejercicio de derechos con dignidad y se les protege ante deportaciones, es decir, el gobierno no los puede devolver a su país de origen.
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Las personas migrantes tienen la opción de tener un proceso de naturalización, aunque se tiene que tener en mente que esta solo es una solución, igualmente que esto no puede ser impuesto a nadie, mientras que obtener la nacionalidad mexicana para aquellos que se quedaron en el país puede generar estabilidad en su vida, no es conveniente para todos. Cuando se otorga el reconocimiento de refugiado, esto conlleva ciertas protecciones, las cuales son esenciales para aquellos que huyeron de su país por amenazas.
Los medios tienden a hacer las historias de los migrantes de dos maneras, exponerlos como héroes o como víctimas del sistema, ambas igualmente dañinas. Estas personas son más que una nacionalidad en otro país, más que sobrevivientes y mucho más que gente que fue desplazada, todos tienen sueños y metas, problemas, y sobre todo derechos humanos, merecedores de respeto y empatía.
En vez de visibilizar la situación desde el enfoque correcto que puede ser la mala calidad de vida que los hizo migrar, la falta de trabajos y oportunidades en un país o problemas de grupos criminales organizados que terminan amenazando a los ciudadanos, las historias que vemos en los noticieros suelen terminar por revictimizar a estas personas en lugar de analizar los riesgos para llegar al paraíso que cada persona tiene.
Las estadísticas y los testimonios no representan una sola fracción de lo que vive una persona que se ve obligada a desplazarse de su hogar. La migración representa un problema sumamente complejo en México debido al impacto que hay en los derechos humanos que se juegan en las personas en situación de migración.
Hecho con mucho amor por Constanza Campos, Enoch Esqueda, René Gutiérrez, Maximiliano Macotela, Emiliano Cruz, Rafael Rodríguez y con la participación de Marian de casa refugiados, para Dame Kiu.