la cantidad de microplásticos ha ido aumentando con el tiempo
Un estudio publicado en la revista Nature Medicine ha encontrado que el cerebro humano acumula una cantidad de microplásticos mucho mayor que otros órganos, como el hígado o los riñones. Los investigadores detectaron concentraciones entre 7 y 30 veces más altas en el cerebro, lo que genera preocupación sobre posibles efectos en la salud, gracias la relación entre la grasa y los microplásticos, debido a que la cantidad de microplásticos ha ido aumentando con el tiempo.
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron muestras de cerebros de personas fallecidas en distintos años. Compararon tejidos de 2016 y 2024 con muestras más antiguas (de 1997 a 2013) .
Los microplásticos son partículas diminutas de plástico, de entre 0.1 micrómetros y 5 milímetros, que se desprenden de residuos plásticos más grandes. En las últimas décadas, la producción mundial de plástico ha crecido enormemente, y se estima que más del 22 % de estos desechos terminan en el medio ambiente.
Como resultado, los microplásticos han llegado a la cadena alimenticia y ya se han encontrado en mariscos, pulmones, placenta, leche materna e incluso en los testículos.
La bióloga Eva Jiménez-Guri, de la Universidad de Exeter, explica que el cerebro, al estar compuesto en un 60 % por grasa, es un lugar propicio para que los microplásticos se acumulen, ya que estas partículas son hidrofóbicas (no se disuelven en agua).
Los investigadores también creen que los nanoplásticos ingresan al cuerpo a través de la grasa en los alimentos y se transportan en la sangre hasta diferentes órganos.
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Por otra parte, el estudio también analiza la relación entre la grasa y los microplásticos.Según los investigadores, los nanoplásticos no circulan libremente en la sangre, sino que ingresan al cuerpo adheridos a la grasa de los alimentos.
Una vez dentro, viajan junto con las grasas en la sangre y se distribuyen a distintos órganos, filtrándose principalmente a través del intestino delgado.
Aunque aún no se sabe con certeza cómo afectan estos plásticos al cerebro, los científicos advierten que su presencia en el cuerpo sigue aumentando, por lo que es necesario seguir investigando sus posibles consecuencias y conocer la razón por la que la cantidad de microplásticos ha ido aumentando con el tiempo.