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GP de Mónaco: La pesadilla de RedBull se extiende otra semana

Esta carrera en el principado de Mónaco dejó en claro la caída de rendimiento de RedBull y el resurgimiento de Ferrari y Mclaren en el campeonato.

RedBull empieza a darle esperanza a sus perseguidores más cercanos, Ferrari y McLaren. Todo gracias a la dificultad de RedBull con encontrar la puesta a punto correcta para el fin de semana, pero ¿En qué se equivocó RedBull? Bueno, sus pilotos se estuvieron quejando de la rigidez del coche sobre las ondulaciones de la pista y desde ahí se dificultó el fin de semana.

El circuito de Mónaco exige mucho a los coches a tener una mayor altura de suspensión y los RedBull se caracterizan por tener el monoplaza demasiado cerca al asfalto y rígido, o sea que, al momento de subir la suspensión, pierde rigidez y toda la eficiencia aerodinámica de su chasis se ve afectada.

La escudería austriaca suavizo el coche, pero solamente los afecto más, porque eso les costó agarre trasero y afectó el tiempo por vuelta, así que tuvieron que convivir con la conducción incomoda todo el fin de semana. Dentro de estos problemas el mayor afectado fue Sergio Pérez, que no está nada acostumbrado a manejar con un coche que no tiene tanto agarre trasero.

En cuanto a Max, su estilo de conducción lo pudo salvar por su experiencia en manejar con un auto sensible de la parte trasera. Esto le permitió meterse fácilmente a la Q3 el día de la clasificación con posibilidad de meterse en la segunda posición, pero en su último intento tocó el muro y quedó sexto. Mientras tanto Pérez no pasó de la Q1.

 

El día del GP de Mónaco, todo empeoró con la bandera roja ocasionada por Pérez y Magnussen en la vuelta 1, dejando a Max con una estrategia difícil, ya que empezó con neumáticos duros y pasó a medios en la bandera roja, esto para ir hasta el final con ese juego de neumáticos. Verstappen duraría de principio a fin en la sexta posición, sumando solo ocho puntos para el equipo.

Para Ferrari y Charles Leclerc fue el fin de semana deseado. Desde las prácticas libres se mostró a un Leclerc fuerte y decidido en ser el mejor en su carrera de casa, con Carlos Sainz que lo estuvo siguiendo de cerca.

Leclerc obtuvo la pole position y su compañero la tercera posición. El principio de la carrera, Sainz sufrió una pinchadura al tener un contacto con el coche de Oscar Piastri al momento de encarar la curva 1 a la par, pero la bandera roja salvó al español y consiguió recuperar su tercer lugar en el nuevo relanzamiento, ya que no se cumplió la primera vuelta de forma completa.

La pelea de la punta entre Leclerc, Piastri y Sainz sería muy reñida durante el GP de Mónaco. Los pilotos tenían que administrar sus neumáticos porque ya no pararían en boxes por el resto de la carrera. Entonces en ciertos lapsos se alejaban y se volvían a acercar para intentar un ataque.

El ritmo de Leclerc era perfecto, ya que podía conservar sus neumáticos y mantener a raya al McLaren de Piastri. La diferencia entre ellos siempre fue menor a dos segundos durante 70 vueltas de 78, pero fue a partir de la 71 donde Leclerc pudo exprimir todo el neumático que cuidó y se alejó ocho segundos del segundo lugar y ser un nuevo ganador del Gran Premio de Mónaco.

Después de años de mala suerte para Leclerc en su carrera de casa, al fin lo lograba. En temporadas pasadas consiguió la pole position dos veces, pero por fallas mecánicas y errores estratégicos no conseguía ni subir al podio. Ahora logró el sueño de su padre y dedicarle esta victoria al cielo.

Dentro de dos semanas se correrá el GP de Canadá. Una pista que puede ser de igual manera dominante para Ferrari y McLaren, pero en cuanto a RedBull seguirá siendo la misma historia que en el GP de Mónaco, ya que los circuitos comparten las características del asfalto con baches. Los austriacos aún tienen tiempo para mejorar su condición y regresar a ganar por márgenes amplios sobre el resto.

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