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Rafael Márquez comienza a construir el México de 2030

El México de Rafael Márquez comenzó oficialmente su camino rumbo a la Copa del Mundo 2030 con un empate 1-1 ante Colombia en el M&T Bank Stadium de Baltimore. Luis Suárez abrió el marcador para el conjunto colombiano al minuto 9, mientras que Gilberto Mora apareció durante la segunda mitad para marcar su primer gol con la Selección Mayor y evitar la derrota mexicana en el primer partido de una nueva etapa para el combinado tricolor.

El encuentro representó el regreso de México a la actividad después de su participación en el Mundial 2026, torneo en el que el Tricolor terminó como líder de su grupo, superó a Ecuador en la ronda de 32 y posteriormente quedó eliminado 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final. Tras concluir el proceso de Javier Aguirre, Rafael Márquez asumió definitivamente el banquillo mexicano después de haber formado parte del cuerpo técnico del Vasco durante el ciclo mundialista.

El resultado ante Colombia pasa a segundo plano frente a un proceso que apenas disputa sus primeros 90 minutos. Márquez recibe una selección con una base establecida, pero también con la necesidad de comenzar una renovación generacional que le permita llegar al próximo Mundial con futbolistas desarrollados, una identidad definida y, principalmente, mayores argumentos para competir ante las mejores selecciones del mundo.

Rafael Márquez mantiene la base mundialista

El nuevo entrenador comenzó su etapa manteniendo una parte importante del equipo que disputó la Copa del Mundo. Raúl Rangel apareció en la portería; Jorge Sánchez, Israel Reyes, Johan Vásquez y Jesús Gallardo conformaron la línea defensiva; mientras que Erik Lira, Luis Chávez y Gilberto Mora fueron los encargados del mediocampo. En ataque, Roberto Alvarado, Armando González e Hirving Lozano comenzaron como titulares.

Márquez apostó inicialmente por una formación 1-4-3-3 y mostró cierta continuidad respecto al proceso anterior. La decisión parece lógica considerando que el propio entrenador trabajó junto a Javier Aguirre y conoce perfectamente a buena parte de los futbolistas que conformaron el plantel mundialista.

Sin embargo, Colombia necesitó solamente nueve minutos para ponerse al frente en el marcador. Richard Ríos encontró espacio para mandar un centro al área, el cual Luis Suárez remató de cabeza venciendo de esta manera al “Tala” Rangel, dándole rápidamente al conjunto colombiano la ventaja.

México consiguió reaccionar desde el funcionamiento y comenzó a tener mayor presencia en territorio colombiano. El Tricolor generó diferentes oportunidades para empatar el encuentro y encontró principalmente por las bandas una manera de incomodar a la defensa colombiana.

La contundencia en el área rival frente a la portería, volvió a convertirse en uno de los principales problemas del conjunto de Márquez para hacerse presente en el compromiso.

México estrelló tres balones contra los postes durante la primera mitad. Roberto Alvarado fue uno de los primeros en encontrarse con el marco colombiano, Luis Chávez también estuvo cerca de marcar y Hirving Lozano mandó otro remate al poste.

El Tricolor llegó al descanso perdiendo 1-0 a pesar de haber generado oportunidades suficientes para modificar el marcador.

Gilberto Mora responde como el nuevo 10 de México

Uno de los nombres sobre los que estaban colocados los reflectores antes del encuentro era Gilberto Mora.

El joven mediocampista recibió el número 10 para el comienzo de esta nueva etapa y respondió dentro del terreno de juego. Al minuto 62, Mora recibió el balón dentro del área, consiguió quitarse la marca del imponente John Lucumí y definió a primer poste para conseguir el 1-1.

La anotación tuvo un significado todavía mayor para el futbolista mexicano, ya que representó su primer gol con la Selección Mayor.

Más allá del gol, la presencia de Mora comienza a representar una de las primeras grandes decisiones del proyecto de Rafael Márquez. Con apenas 17 años, el mediocampista tendrá prácticamente un ciclo mundialista completo para desarrollarse antes de llegar a 2030 y comienza esta etapa asumiendo una responsabilidad considerable dentro del equipo.

La decisión de entregarle el dorsal número 10 tampoco parece menor. México necesita desarrollar nuevos referentes y Mora comienza a recibir una responsabilidad que históricamente ha estado reservada para algunos de los futbolistas más importantes de la Selección Nacional.

El camino todavía será largo y su juventud obliga a mantener prudencia alrededor de su desarrollo, pero su actuación ante Colombia volvió a demostrar que cuenta con características diferentes y con la personalidad necesaria para asumir protagonismo dentro del Tricolor.

Colombia vuelve a ser una prueba complicada para México

Elegir a Colombia como primer rival también representó una prueba importante para el nuevo proyecto.

El conjunto sudamericano se había convertido en uno de los rivales más complicados para México durante los últimos años. Antes del partido en Baltimore, los colombianos acumulaban cuatro victorias consecutivas sobre el Tricolor y el triunfo mexicano más reciente ante los cafeteros se remontaba a septiembre de 2010.

El antecedente más reciente era especialmente doloroso. Colombia había goleado 4-0 a México en octubre de 2025, exhibiendo diferentes problemas del conjunto mexicano durante el proceso rumbo al Mundial del 2026.

El México de Rafael Márquez arranca con el pie derecho

El México de Rafael Márquez apenas comienza a construirse. El empate ante Colombia dejó algunas de las primeras pistas sobre el proyecto que pretende desarrollar el nuevo entrenador: continuidad con parte de la generación mundialista, recuperación de futbolistas como Hirving Lozano y oportunidades importantes para jóvenes como Gilberto Mora y Armando González.

Márquez tendrá que encontrar durante los próximos cuatro años el equilibrio entre experiencia y el notorio cambio generacional. Algunos de los futbolistas que estuvieron presentes en el Mundial 2026 continuarán siendo importantes, mientras que otros deberán comenzar progresivamente a entregar responsabilidades a una generación que llegará en mejores condiciones de edad al próximo campeonato del mundo.

El resultado en Baltimore no permite sacar conclusiones definitivas y tampoco debería hacerlo. Solamente fueron los primeros 90 minutos de un proceso que tendrá cuatro años para desarrollarse y si algo nos demostraron Márquez y Aguirre al frente del banquillo tricolor del 2023 al 2026, fue que el futuro de México futbolísticamente hablando, está en buenas manos.

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