Opinión

Pa’ reir o llorar: Memorias de un caracol

Siendo honesta no entendí si Memorias para un caracol es para reír o llorar, pero sin duda es una película que vale completamente la pena.

Esta película dirigida por Adam Elliot, un Alemán talentosísimo reconocido por su gran habilidad para abordar temas complejos con sensibilidad y humor, logró dirigir una película en Stop Motion.

Y es que sí, realmente en la película vives una montaña rusa de emociones que te lleva a disfrutarla y encariñarte de cada uno de los personajes, es por eso que te platico de que va, por si no lograste verla en pantalla grande.

El rodaje cuenta la historia de Grace quien es una joven que es amante de los caracoles al grado que comenzó a coleccionarlos; la protagonista pasa por una odisea tras la pérdida de sus padres, el bullying que enfrento por haber nacido con labio leporino, además de haber sido separada de su único hermano por el gobierno tras la muerte de su padre.

Este rodaje comunica una cantidad de mensajes profundos que todos deberíamos conocer para tomar conciencia, empatía y fuerza si es que alguna persona está pasando por algo “parecido”. Así que ahí te van los que vi que conmovió a toda la sala.

La resiliencia y la capacidad de superación

Grace nos enseña qué es la resiliencia y el no perder la fe, ya que nos enseñó su proceso de reconstrucción para salir del hoyo en el que se sentía, además de su capacidad para adaptarse a los retos que la vida le iba poniendo.

La importancia de conectar con otras personas

Las relaciones que Grace desarrolla, especialmente su amistad con Pinky una adulta mayor que se vuelve pieza clave en su reconstrucción, ya que juegan un papel crucial en su proceso de sanación, además de que le ayuda a ver la vida de otros colores que ella no conocía.

La aceptación de la diferencia

Esta es una de las escenas que te pueden dejar mal sabor de boca, pero a su vez, la capacidad de empatía que te genera al ver que Elliot abusa de la relación amorosa que tiene con Grece es un golpe fuerte que te va a dejar pensando en todo.

En esta ocasión Grace nos enseña la importancia de aceptar y valorar lo que somos y lo que nos hace diferentes ante los demás. Muchas personas se pueden llegar a sentir identificadas con esta escena, ya que el abuso que sufrió la protagonista es más común de lo que parece.

La complejidad de las emociones

Algo que me gustó bastante del guion es su realismo, pues aborda las emociones de Grace con transparencia y sensibilidad, reconociendo la validez de cada una de sus emociones por más dolorosas que sean, eso fue lo que ayudó muchísimo a empatizar con la protagonista.

La vida sigue adelante

Uno de los mensajes que me dejó pensando un buen rato fue:

La vida se entiende al revés, pero hay que vivirla hacia delante.

¡Qué fuerte!, ¿no? El ser consiente de los problemas, para verlos de una manera objetiva te puede ayudar a ver las situaciones desde otra perspectiva, que si le echas coco, te puede ayudar a salir de donde pensabas no había salida.

Si para ti la película te dejó otro mensaje, me encantaría saber tu opinión y seguir nutriendo este tipo de contenido.

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