Ciencia y tecnología

¿Estamos preparados para más inundaciones en la Ciudad de México?

Siempre dicen que después de la lluvia viene el arcoíris, sin embargo, en la CDMX, en vez de ver colores pintados en el horizonte, vemos caos e inundaciones por las calles del gran valle. Sin embargo, esto no es nada nuevo, ya que desde hace tiempo la capital está rebasada, provocando que no exista el abasto suficiente para resolver la duda de por qué ocurren inundaciones en la Ciudad de México.

Entre muchas de las causas por las que hay inundaciones en la Ciudad de México, la principal es por las grandes cantidades de basura que producen los ciudadanos, afectando el sistema de drenaje encargado de liberar el agua estancada de la ciudad. 

Es evidente limpiar nuestras calles para liberar líquidos, aunque, no serviría de mucho puesto que desde los 90’s la capital presenta afectaciones en el drenaje debido al desgaste del alcantarillado provocado por sismos; sumado a esto la sequía en el Lago de Texcoco que cada día nos hunde más. Por ende, cuando llegan las temporadas de lluvias en la Ciudad de México, numerosas demarcaciones presentan estancamientos o inundaciones, poniendo en riesgo casas, vehículos, comercios u otro tipo de patrimonio de los ciudadanos.

Por lo que surge la duda: ¿Actualmente la CDMX tiene la infraestructura necesaria para soportar inundaciones? 

La respuesta es no. La capital de México desde hace tiempo no cuenta con la infraestructura para soportar desastres naturales como lo es una inundación. Muchos pensarán que los gobiernos a cargo tienen la culpa -en parte sí, puesto que ellos son los encargados de gestionar los daños y “remediarlos” pero es un hecho que todos los que habitan la ciudad tienen la misma responsabilidad, y esto se debe a tres factores importantes. 

Uno. Ya colapsó…

A mediados del siglo XX la Ciudad de México empezó a poblarse de manera que creció la demanda de servicios básicos, como; luz, agua, gas. En ese entonces, era necesario proporcionar sistemas (alcantarillas, cableado, pipas) para su consumo. En el caso del agua fue implementar un sistema de drenaje capaz de otorgar y desechar líquidos; sin embargo, si durabilidad dictaba arriba de 50 – 80 años hasta una nueva implementación, lo que no contemplaron, fue que la capital es altamente sísmica, además fue construida sobre un lago, y sobrepasó la cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado para lo que fue hecha. 

Si el sistema de alcantarillado mantenía una durabilidad de ciertos años, con la llegada de estos problemas, su garantía disminuyó tanto que hubo un punto en el que el sistema colapsó y dejó de desechar agua, conservándose en las alcantarillas. 

El ingeniero Mario Huerta, profesor de la Escuela Superior de Ingeniería del Instituto Politécnico Nacional (IPN) nos explica con mayor detalle esta situación: 

“Creció la población, crecieron las colonias, empezó a colapsar de alguna manera el sistema. Porque toda la aportación que hace la gente de aguas negras vertidas al alcantarillado, más la basura, más agua. […] Obviamente tiene que colapsar, lo más importante aquí es que el sistema ya está colapsado” mencionó el docente. 

El que un sistema tan importante no funcione, trae afectaciones en la superficie, ocurriendo inundaciones en las zonas con mayor número de problemas en fugas, ya que no tenemos otro espacio donde desechar toda esta agua, llevándonos a nuestro siguiente punto.  

Dos. Todo es gris. 

En seguimiento al tema de sobrepoblación, cuando se construye cualquier tipo de estructura se necesitan materiales como: metal, grava, tierra, agua, granito y cemento. Este último es fundamental para que una ciudad se inunde, dado que funciona como una capa en la tierra que impide absorber y filtrar el agua hacia el subsuelo.  

Aproximadamente, el cemento en la CDMX ocupa entre el 40% – 50% del total de la superficie, por lo que este se concentra al norte, centro, oriente, occidente… allí, evidentemente, está la mayoría de la población. 

Tómense en cuenta que la temperatura promedio de la ciudad es de 22 a 27 grados Celsius, en temporadas de calor puede aumentar la cifra y llegar a rangos históricos. Ahora bien, el cemento alcanza temperaturas de hasta 70 grados Celsius, pero la ciudad al ser templada, su cifra disminuye a tan solo 50.

¿Qué nos quiere decir esto?

Si la CDMX está compuesta de cemento y actualmente en verano llegamos a superar los 30 grados Celsius, la radiación solar golpeará la superficie cementada (con alcance promedio de 50 grados) y comenzará a calentarse, provocando temperaturas arriba de los 35 grados.

Esto afectará en el proceso de ebullición del agua, ya que lo hará más rápido y mayor fuerza, resultando en lluvias intensas, encharcamientos que repetirán el proceso hasta que cese el fenómeno. 

En pocas palabras, la CDMX es un sartén.   

Tres. ¡Qué calor!

Al llegar a este punto, es claro que el calor es el mayor enemigo de la capital. Sin embargo, no se llegarían a estos niveles si no fuese porque cada día se calienta más la CDMX; súmese, la sobrepoblación, basura, falta de drenaje, emisiones de gases contaminantes que no ayudan para reducir la temperatura.

El cambio climático es un hecho irreversible, por lo que es importante considerar que, por causa de estas alteraciones, ocurren fenómenos climáticos irregulares tal cual sucedió en diciembre del 2024 cuando hubo lluvias intermitentes. Mientras se siga deteriorando nuestro ecosistema, los desastres seguirán viniendo hasta que llegue un punto en el que la ciudad entera se desplome.  

Sin entrar en detalles sobre la protección de nuestro medio ambiente, ahora más que nunca se deben buscar soluciones que regulen el conflicto mediante un buen sistema urbano con proyección en futuros sostenibles. 

Después de entender estos tres factores, es primordial tomar precauciones cuando surgen inundaciones en la Ciudad de México, así que checa este listado con las zonas de mayor riesgo de inundación: 

  • Viaducto Río de la Piedad 
  • Insurgentes Norte 
  • Río Churubusco
  • Paseo de la Reforma 
  • Calzada de Tlalpan
  • Periférico 
  • Gran Canal 
  • Avenida Granjas 

Cada día es más común ver inundaciones en la Ciudad de México, avenidas congestionadas, charcos profundos en las calles, retrasos en los sistemas de transporte público. Si bien, estos problemas llevarán tiempo en ser arreglados, -y si se tiene el interés en arreglarlos- aunque, se debe tener el interés por arreglarlos. 

Finalmente, Mario Huerta nos habla de una solución para esta problemática: “Son los proyectos. Una de las soluciones son captadores de agua pluvial, precisamente para evitar que esto colapse de una forma. Hay mucha agua que está cayendo y que no se utiliza, se está yendo directamente al alcantarillado. […] Por lo menos un metro cuadrado de espacio libre con tierra, eso nos ayudará un poquito a permear el agua” 

No serán soluciones de inmediato, cabe reiterar, son resoluciones medianas al problema en raíz, generalmente ocasionadas por la ciudadanía. Son evidentes las inundaciones en la Ciudad de México, hay que poner un granito de arena a la causa para evitar llegar a desastres irreversibles. 

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