La Rodada del Terror toma de nuevo las calles de CDMX
La llamada «Rodada del Terror» es una “manifestación” que cobró popularidad en diversas ciudades y estados de México, esta actividad que se ha desarrollado de manera similar a las marchas en motocicleta o eventos urbanos de movilidad, tiene como principal característica, la agrupación masiva de ciclistas que circulan de noche por las calles de la ciudad
Aunque el concepto detrás de la rodada del terror es en teoría, una celebración de la cultura motociclista y una forma de exigir el espacio público, ha generado una serie de controversias y problemas en torno a la seguridad vial, la convivencia social y la percepción de la actividad.

FUENTE: Publimetro
Las «rodadas nocturnas» surgieron inicialmente como un espacio para que los ciclistas compartieran el gusto por el pedaleo en comunidad, sin los riesgos que representa circular durante el día en un contexto de tráfico denso.
Sin embargo, la idea de asociar estas rodadas al mundo de las motos junto con los aficionados y amantes de la velocidad, el concepto del «terror» comenzó a sonar a medida que los organizadores de estos eventos decidieron hacer que las actividades nocturnas tuvieran un componente de disfraces y celebraciones un tanto macabras.
El concepto de «terror», por tanto, no era necesariamente violento ni relacionado con actividades delictivas, sino que apelaba a la atmósfera nocturna y a la capacidad de los motociclistas para movilizarse de manera masiva y en forma espectral por las calles.
A lo largo de los años, estas rodadas fueron cobrando fuerza, y su popularidad creció exponencialmente en algunas ciudades.
Trajeron consigo una serie de problemas que empezaron a generar inquietud entre las autoridades locales, los conductores y, en algunos casos, los mismos participantes.

FUENTE: 24 Horas
Uno de los principales problemas que ha generado la rodada del terror es el riesgo de accidentes, las rodadas suelen concentrarse en horas de la noche, cuando la visibilidad es reducida, y los participantes a menudo no llevan equipos adecuados de protección o iluminación. O simplemente no llevan nada
Aunque los ciclistas pueden estar muy entusiasmados por la idea de participar en una actividad recreativa, la falta de infraestructura adecuada y la irresponsabilidad de algunos participantes al no respetar las normas de tránsito pueden resultar en accidentes graves.
La presencia masiva de motos en las calles puede generar situaciones de caos, sobre todo cuando los grupos son grandes y no están organizados adecuadamente. Los automovilistas, al no esperar una aglomeración tan numeroso de ciclistas en horarios tan tardíos, pueden verse sorprendidos, lo que aumenta la probabilidad de accidentes.
En algunos casos, los participantes de la rodada del terror, al estar más centrados en el momento que están viviendo la seguridad vial se pierde, pueden descuidar las señales de tránsito y actuar de manera imprudente.
El caos generado por las rodadas del terror también ha afectado la convivencia entre ciclistas y automovilistas, así como entre los propios motociclistas y los peatones.

FUENTE: Facebook
En ciudades donde el tráfico es particularmente intenso, las grandes concentraciones de motos dificultan la circulación normal de los vehículos, lo que puede llevar a situaciones de frustración y enojo entre los conductores.
Este tipo de conflictos genera un sentimiento de división entre los diferentes usuarios del espacio público, quienes empiezan a ver las rodadas del terror como una amenaza para la seguridad y la armonía urbana.
En muchas ocasiones, los ciclistas participan en estos eventos de forma desorganizada, sin seguir una ruta previamente acordada o sin tomar en cuenta las normativas de tránsito, lo que empeora la situación.
Los conductores, a su vez no siempre están preparados para compartir la vía de manera respetuosa, lo que aumenta las tensiones y los conflictos entre los distintos actores urbanos.
El ambiente festivo de la rodada del terror, que en muchos casos está relacionado con disfraces y temáticas de Halloween, puede derivar en actitudes irresponsables o incluso vandálicas.
Se ha reportado que los participantes no solo se limitan a realizar una ruta en motocicleta, sino que también se involucran en comportamientos que incluyen el desorden público, como la destrucción de propiedad o la alteración del orden público.
Estos comportamientos no solo son peligrosos para los mismos participantes, sino que pueden afectar negativamente a la comunidad en general.
Aunque no todos los participantes se comportan de manera irresponsable, los incidentes de vandalismo ocurren, y el enfoque divertido de la rodada del terror puede facilitar que algunos ciclistas tomen actitudes menos cívicas. Esto pasa a deteriorar la imagen pública de la actividad y, en algunos casos, generar un rechazo social hacia los ciclistas en general.
Otro de los problemas más evidentes de las rodadas del terror es la falta de regulación y control sobre estas actividades. Mientras que algunos organizadores de rodadas buscan darles un marco legal y de seguridad, en muchas ciudades estas actividades no tienen una estructura clara.
Las autoridades locales a menudo no tienen un protocolo establecido para manejar la seguridad de los participantes o para coordinar con los conductores y peatones, lo que deja a los ciclistas expuestos a diversos riesgos.
La falta de regulación también se refleja en la ausencia de medidas para controlar el número de participantes o la adecuación de las rutas por las que circulan.
Sin una planificación adecuada, las rodadas pueden convertirse en una especie de «brote de caos» que no solo pone en riesgo la seguridad de los ciclistas, sino también la de los demás ciudadanos. La rodada del terror es en principio, una expresión de la cultura ciclista y una manifestación de los deseos de muchos jóvenes y adultos de disfrutar del espacio público de manera diferente.
Sin embargo, su surgimiento y su forma de ejecución en muchas ciudades han generado una serie de problemas que no pueden ser ignorados.

FUENTE: Facebook
Los riesgos para la seguridad vial, las tensiones con las personas, la falta de regulación y la posibilidad de que los actos de vandalismo empañen la imagen de la actividad son solo algunos de los aspectos negativos de esta manifestación.
A pesar de estos problemas, la creciente popularidad de la rodada del terror refleja la necesidad de repensar el uso del espacio urbano y la forma en que los ciudadanos interactúan con él.
Si se desea que la rodada del terror continúe siendo una celebración que fomente el uso de la moto, será necesario implementar medidas de regulación más estrictas, promover la educación vial entre los ciclistas y tener un diálogo entre todos los actores del espacio público para garantizar que esta actividad no solo sea divertida, sino también segura y respetuosa.