El Monstruo de Milwaukee: Los Asesinatos de Jeffrey Dahmer
La Muerte tiene varias caras, una de ellas fue la del Monstruo de Milwaukee. Quien tomó varias vidas mediante acciones inhumanas. Esta es la historia de Jeffrey Dahmer.

Los monstruos existen, y, como ya lo hemos aclarado, no tienen colmillos, cuernos ni garras y están en todos lados. Uno de ellos fue tan prolífico como Ted Bundy o John Wayne Gacy y sembró el terror en el condado de Milwaukee, Wisconsin. Su nombre era Jeffrey Dahmer, y tanto su historia como sus atroces crímenes son más tremebundos que cualquier película de terror.
Si buscaras la palabra «monstruo» en el diccionario, bien podrías encontrar los ojos de Jeffrey Dahmer viéndote fijamente con ganas de hacerte pedazos. Porque este individuo no querría que te fueras y le habría gustado conservar una parte de ti.
¿Por qué causa comenzó a privar de la vida a tanta gente? ¿Dahmer estaba realmente cuerdo cuando cometió sus agresiones? ¿Qué planeaba hacer con los restos de sus víctimas?
Historia y Orígenes de Jeffrey Dahmer/El Monstruo de Milwaukee
Jeffrey Lionel Dahmer (21/05/1960) fue el primero de dos hijos del matrimonio del químico Lionel Herbert Dahmer y la operadora de los extintos teletipos Joyce Annette. Si bien no sufrió ningún tipo de violencia física ni psicológica durante su crecimiento (aspecto que ha caracterizado a varios asesinos seriales), es un hecho que pasó sus primeros años de vida en soledad y en el abandono.
Fueron los estudios universitarios de Lionel que consumieron gran parte de su tiempo y lo mantuvieron lejos de casa. Joyce, por otro lado, comenzó a padecer depresión e hipocondría lo cual deterioraba su salud mental con cada día que pasaba (lo cual empeoró tras su segundo embarazo). Incluso intentó quitarse la vida en varias ocasiones con sobredosis de fármacos cuando se encontraba sola.
La vida de Jeffrey en la escuela no era tan diferente a la que tenía en casa, pues no tenía tantos amigos. Varios profesores percibieron señales de abandono en él, con una energía apagada, y se le dificultaba socializar con los demás niños. Los docentes comenzaron a sospechar de la situación de sus padres como la causa de su melancolía.

Claro, quienes en algún momento le dieron clases a Jeffrey Dahmer no pudieron imaginarse el monstruo en el que se terminaría convirtiendo a raíz de su soledad.
No obstante, Jeffrey empezó a interesarse por los animales muertos-generalmente los que encontraba atropellados en la autopista-y adoptó el pasatiempo de coleccionar esqueletos de animales pequeños como roedores y reptiles. Pudo conservarlos al introducirlos en frascos llenos de formol y los guardaba en una cabaña que estaba cerca de su casa cuando vivía en Ohio, siendo este su escape de la realidad.
Lionel, al creer que su hijo tenía una fascinación científica, le enseñó a diseccionar animales, incluso le mostró que si envasaba los huesos en lejía, estos se tornaban blancos y eran más fáciles de preservar.
Vida escolar y primer asesinato
Cuando ingresó al instituto, sus compañeros de clase lo veían como un marginado social y comenzó a ingerir cantidades industriales de cerveza y alcohol durante su horario de clases. En una ocasión, una de sus compañeras le preguntó por qué tomaba whisky en la mañana, a lo que Jeffrey respondió «Es mi medicina». Por ende, sus notas eran bajas a pesar de que sus maestros lo veían como un joven educado y listo.
Asimismo, Jeffrey se volvió en el gracioso de la clase al realizar chistes y payasadas como simular parálisis cerebral y fingir ataques epilépticos en los pasillos de la escuela. Esta acción fue nombrada por sus compañeros como «Hacer un Dahmer» y este hacía tales bromas para conseguir algunas monedas con tal de comprar cervezas. Aunque después de un tiempo, estas bufonadas pasaron de ser entretenidas a dar lástima.
En aquel tiempo, Jeffrey había admitido para sí mismo que era homosexual y tenía fantasías con dominar a un chico sumiso. Estas fantasías eróticas se terminaron enfocando hacia el pecho o el torso de los hombres. Y a sus 16 años, Dahmer fantaseó con dejar inconsciente a un corredor joven que corría por sus rumbos para tener actos sexuales con él. En una ocasión, Jeff se ocultó entre los arbustos armado de un bate de béisbol para atacar a ese chico. Sin embargo, el corredor no pasó por ahí y se salvó de las garras de Dahmer.
Pero las cosas se complicaron a finales de 1977, cuando sus padres optaron por divorciarse debido a sus discusiones frecuentes. Lionel se marchó de la casa a inicios del 78 y se estableció temporalmente en un motel de paso, mientras que Joyce se largó con David (su hijo menor) a una casa que tenían unos familiares en Wisconsin. Por ende, poco después de haber cumplido 18 años, Jeffrey se quedó completamente solo.
Dahmer pasó sus últimos días del instituto en soledad, se coló en la foto del anuario que mostraba a la sociedad de honor (su rostro fue eliminado de la imagen poco después), las cervezas tomaban su autocontrol cada vez más, y se puso a hacer ejercicio de manera excesiva para olvidarse de todo lo que le estaba pasando. Y todo aquello desembocó en el acto que lo terminaría de corromper.

Era la tarde del 18 de junio del 78, el calor del verano cayó en el pueblo, a Jeffrey se le había acabado su medicina y se dirigió en carro a la tienda para comprar más. Cuando iba de regreso, vio a un autoestopista llamado Steven Mark Hicks, quien pedía un aventón con el objetivo de ir a un concierto de rock que tendría lugar en Chippewa Lake Park. Jeffrey invitó al joven a su casa y le ofreció levantar algunas pesas, tomar y fumar un poco.
En su total inocencia, Steven aceptó la invitación del conductor. ¿Qué podría pasar? Unas pocas cervezas no le harían nada antes de ir al concierto y pasaría un buen rato con dicho joven lleno de amabilidad que tenía la casa para él mismo. Horas después de platicar, oír música y algunas cervezas frías, Steven debía irse para llegar con tiempo al evento, pero Jeffrey no quería que se fuera.
Todo pasó rápidamente, la amabilidad que tenía el chico se esfumó de él. Steven fue golpeado en la cabeza con una mancuerna de 4 kilos y cayó al piso, incapaz de defenderse. Acto seguido, quien lo había recogido en la carretera se encontraba sobre él estrangulándolo con la barra de la mancuerna y mirándolo fríamente sin la calidez con la que lo invitó a esa casa. Finalmente, tanto el porrazo como la falta de oxígeno hicieron que la luz se apagara de los ojos de Steven, y jamás pudo asistir al anhelado concierto.
Jeffrey observó detenidamente el cadáver, procedió a despojarlo de sus vestimentas y con delicadeza exploró el pecho atlético de Hicks usando sus manos antes de estimularse sexualmente sobre lo que alguna vez fue Steven.
El Monstruo de Milwaukee
Años después del asesinato de Steven Hicks, un deplorable rendimiento universitario, un fallido servicio militar, problemas de alcoholismo, varios arrestos por agresión sexual y de que fuera despedido de sus respectivos trabajos, Jeffrey Dahmer se fue a vivir con su abuela paterna en West Allis, Wisconsin-aunque no se trataban de ningunas vacaciones-. En ese lugar, Jeff visitaba los antros, bares y saunas gay más famosos de Milwaukee, incluso robó un maniquí masculino de una tienda para contener sus deseos sexuales hasta que su abuela le ordenó que lo tirara a la basura.
Sin embargo, en la noche del 20 de noviembre de 1987, Jeffrey conoció a un hombre de 25 años llamado Steven Tuomi en un bar y lo invitó a dormir al Hotel Ambassador. Al día siguiente, Jeff amaneció con los nudillos rojizos, y cuando se le aclaró la vista descubrió el cadáver de Tuomi lleno de moretones, tenía el esternón hundido y le brotaba sangre de la boca. Dahmer declaró que solo quería drogarlo y recostarse con él, y no recordaba nada de lo sucedido en la noche anterior.
Después de este evento, Jeffrey Dahmer se había convertido en un monstruo sádico, una escoria para la sociedad y frecuentaba bares gay para encontrar víctimas potenciales. Su modus operandi consistía en seducir a hombres con la promesa de darles dinero por posar para unas fotos, llevarlos a la casa de su abuela (hasta que rentó un departamento), drogarlos con potentes sedantes, tenía relaciones sexuales con ellos y después los asfixiaba.
Cuando este traía a sus víctimas a su departamento y luego de que las drogas surtieran efecto en ellas, Jeffrey se colocaba lentes de contacto amarillos para verse como El Emperador de ‘El Regreso del Jedi’, ya que este personaje le parecía genial y lo veía como un símbolo de poder. De igual manera, les mostraba esta mencionada película o ‘El Exorcista 3′ para pasar el rato.
La forma en la que el monstruo de Milwaukee se deshacía de los cuerpos de sus desafortunadas víctimas era más horrenda de lo que las autoridades se pudieron imaginar. Los desmembraba, los introducía en un barril de 260 litros para disolverlos en ácido, conservó varios de los huesos para crear un altar con diez cráneos y esqueletos diferentes (según él lo hizo para sentirse en casa). Pero la parte más estremecedora de todas fue que les extraía los órganos, los guardaba en el refrigerador y cometió actos de canibalismo con ellos.
Todas estas atroces actividades hacían que un fétido olor inundara el edificio donde Dahmer residía. Lo cual provocó que los vecinos se quejaran constantemente por el hedor tan asqueroso que escapaba del departamento 213. Jeffrey siempre alegaba que el aroma era producto de una cantidad de carne que su familia le envió y se le había echado a perder.

Arresto y muerte
El reinado de terror del monstruo de Milwaukee terminó en el verano de 1991, cuando Jeffrey Dahmer llevó a su departamento a Tracy Edwards. Quien logró escapar esposado y cuando la policía lo vio corriendo perturbado decidió investigar. Al revisar el departamento, los oficiales encontraron fotografías de los cadáveres y arrestaron a Dahmer que intentó huir, pero logró ser detenido.
El arresto de Jeffrey provocó un gigantesco revuelo en los Departamentos Oxford donde vivía, en los titulares de periódicos y los noticieros de todo el mundo. Pues cuando se registró su casa encontraron una horrible escena del crimen: una cabeza humana en el refrigerador, cinco cráneos, huesos blanqueados, dos bolsas que contenían genitales masculinos y un corazón humano congelados, numerosas armas blancas, así como el tambo lleno de ácido que disolvía tres torsos y demás extremidades.
Un aspecto que dio bastante de qué hablar fue el hecho de que sus crímenes hubieran pasado inadvertidos para la policía durante años. Pues varias de las víctimas eran afrodescendientes o asiáticas, y el racismo existente en aquel entonces no ayudaba a que se realizaran investigaciones para dar con sus paraderos.
Dahmer se declaró culpable en su juicio que ocurrió al año siguiente, y los psicoanalistas dictaminaron que se encontraba totalmente cuerdo al momento de cometer los asesinatos. También confesó que la razón por la cual drogaba a sus víctimas era porque no quería que murieran del todo y los sedantes prácticamente los convertían en zombis.
Nunca quise la libertad. Francamente quise estar muerto. Quiero decirle al mundo que hice lo que hice, no lo hice por motivos de odio. No odié a nadie.
Así dijo Jeffrey Dahmer cuando se le cedió la palabra durante su juicio. Y su retorcida forma de matar le valió apodos como El Caníbal, El Carnicero o El Monstruo de Milwaukee.
Jeffrey Dahmer mató a un total de 17 personas desde 1978 hasta 1991, y fue condenado a quince cadenas perpetuas en el Instituto Correccional de Columbia en Portage. Lugar donde recibió cartas de gente que-por alguna extraña razón-lo admiraba y le pedían autógrafos o dibujos acerca de sus malversaciones. De igual manera, sus fans le enviaban dinero en las cartas y llegó a recaudar 12 mil dólares estando en prisión.
Inclusive fue bautizado para obtener el perdón de sus pecados, y coincidentemente, en el mismo día de su bautizo, John Wayne Gacy era ejecutado mediante la inyección letal mientras ocurría un eclipse solar el 10 de mayo del 94.
Jeffrey Dahmer enfrentó su juicio final el 28 de noviembre de 1994 a manos de su compañero de prisión Christopher Scarver. Recluso que le propinó un golpe con una mancuerna en la cabeza causándole un trauma craneal y cerebral lo cual terminó con el monstruo de Milwaukee de una vez por todas.
Vale la pena señalar que su muerte fue paralela con su primer asesinato, un golpe en la cabeza con una mancuerna.
El cuerpo de Dahmer fue cremado y las cenizas fueron entregadas a sus padres, incluso llegaron a una disputa legal por su cerebro. Pues Joyce quería que fuera investigado para saber si padecía alguna enfermedad mental o si tenía algún tumor, pero Lionel solo deseaba olvidarse de la tragedia y que todo acabara. Por ende, el cerebro de Jeffrey fue incinerado.
Las víctimas del Monstruo de Milwaukee en orden cronológico:
- Steven Hicks (18 años)
- Steven Tuomi (24 años)
- Jamie Doxtator (14 años)
- Richard Guerrero (25 años)
- Anthony Sears (26 años)
- Ricky Beeks (33 años)
- Edward W. Smith (28 años)
- Ernest Miller (22 años)
- David C. Thomas (23 años)
- Curtis Straughter (18 años)
- Errol Lindsey (19 años)
- Anthony Hughes (31 años)
- Konerak Sinthasomphone (14 años)
- Matt Turner (20 años)
- Jeremy Weinberger (23 años)
- Oliver Lacy (23 años)
- Joseph Bradehoft (25 años)
El Monstruo de Milwaukee en la cultura popular
Jeffrey Lionel Dahmer es uno de los asesinos seriales más conocidos en la historia, sus crímenes dieron paso a que se hicieran libros, documentales, películas y series sobre la vida de este sujeto. En el 2002, el actor Jeremy Renner interpretó al personaje en uno de sus primeros papeles cinematográficos años antes de convertirse en el superhéroe Hawkeye.
Quince años después, la exestrella de Disney Channel, Ross Lynch, encarnó al asesino en la película ‘Mi Amigo Dahmer’. La cual funciona como una adaptación de la novela homónima escrita por John Backderf (uno de los excompañeros de Jeffrey del instituto).

El nombre de este delincuente volvió a ser tendencia 28 años después de su muerte. En septiembre del 2022, Netflix estrenó la serie limitada titulada ‘Dahmer-Monstruo: La Historia de Jeffrey Dahmer’ creada por Ryan Murphy (American Horror Story) e Ian Brennan, y protagonizada por Evan Peters. La serie se encargó de relatar los asesinatos perpetrados por Dahmer desde el punto de vista de las víctimas.
La miniserie gozó de un rotundo éxito en esta plataforma de streaming poco después de su estreno. No obstante, fue duramente criticada por tocar de manera insensible la muerte de los hombres asesinados y la preocupación de sus familiares. A pesar de esta polémica, la serie fue nominada a cuatro Globos de Oro, de los cuales ganó el premio a Mejor Actor en una miniserie o telefilme para Evan Peters por su actuación como el monstruo de Milwaukee.
Ese mismo año, la misma Netflix estrenó el documental ‘Conversaciones con Asesinos: Las Cintas de Jefffrey Dahmer’ donde muestran datos y materiales de archivo sobre el asesino en serie. Incluso la extinta HBO MAX (hoy solamente Max) lanzó su propio documental titulado ‘Jeffrey Dahmer: La Mente de un Monstruo’ el cual contó con la participación especial de Lionel Dahmer un año antes de su muerte.