El Insurgente: una experiencia inolvidable para transportarse
Texto en colaboración con Emiliano Cruz
El tren interurbano concluyó su construcción casi una década después de que se empezó y se inauguró aproximadamente 6 años más tarde de lo esperado. A pesar de esto, su acceso, costos y vías hacen de El Insurgente una experiencia inolvidable para transportarse.
Fuente: Emiliano Cruz
El tren interurbano, o El Insurgente, es un medio de transporte que conecta la Ciudad de México con la ciudad de Toluca, y fue diseñado para reducir el tiempo de traslado de los ciudadanos y mejorar la movilidad. Recorre 57 kilómetros en 7 estaciones que empiezan en Observatorio, seguidas por Vasco de Quiroga, Santa Fe, Lerma, Metepec, Toluca Centro y Zinacantepec.
Si bien la construcción del tren se pensó para ayudar a la sociedad a transportarse de una manera más rápida y eficiente, existen muchas fallas en su servicio que lo convierten en un medio deficiente.
Iniciando por el acceso, la estación de Santa Fe cuenta con una tubería industrial expuesta que expulsa aguas negras directamente de la cañería, y es posible apreciar la contaminación y los desechos causados por dicha construcción.
Fuente: René Gutiérrez
De igual forma, es claro que los costos no son favorables para toda la población, pues el tren interurbano obliga a pagar por una tarjeta de movilidad integrada a diferencia de los otros transportes públicos, en donde estas pueden prestarse.
Es importante recordar que el salario mínimo en México es de tan solo 248 pesos, y un viaje ida y vuelta representa casi la mitad de esta cifra. Transportarse entre cualquier estación del Estado de México tiene un costo de 15 pesos, mas 45 pesos si es que viajas a Santa Fe. Si el viaje inicia en la Ciudad de México este vale 60 pesos y 60 adicionales de las estaciones en el retorno.
Por último, las vías del tren lograron cerrar el viaje como una experiencia inolvidable para transportarse. El camino que recorre el tren se encuentra infestado de basura, así como residuos de la construcción y piezas de obra que no deberían estar ahí. Todo esto sin mencionar que de las 7 estaciones solamente funcionan 5, de Santa Fe hasta Zinacantepec.
El proyecto del tren interurbano México-Toluca es resultado de la poca eficiencia de la inversión pública en nuestro país y muestra el derroche de recursos económicos y sociales, pues es un proyecto que pasó por dos sexenios con rentabilidad social negativa, costos excesivos y pérdidas por miles de millones de pesos.
Fuera de la experiencia, el transporte no cuenta con una buena planeación, la mala gestión ha llevado a tener diversas modificaciones al diseño original que encarecen el desarrollo y hubo problemas de derechos de propiedad que no se resolvieron con anticipación. Los pocos resultados indican una falta de transparencia en el manejo de los recursos en México.
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